dimarts, 7 d’abril de 2015

Carolina, la adolescente que quería ser bailarina


Título: Carolina
Autora: Iva Procházková
Traducción: Laura Llamas
páginas: 208
Tapa dura
Lóguez Ediciones


Nos dicen que tenemos que luchar por los sueños, pero los sueños no siempre se consiguen aunque sean o parezcan alcanzables. Nos dicen que la vida es bella, que encontraremos el amor. Pero la realidad suele ser tozuda. La realidad, esa compañera pesada que se empeña en corregirnos contínuamente, en quitarnos la ilusión o en rompernos la sonrisa. Pero la realidad, a veces, nos pone una mano en el hombro y nos indica el camino y, quizá, nos ayuda a entender la vida, nuestra vida, y a encontrar el amor, pero de otra manera quizá menos romántica que en nuestros sueños.

Me atrevería a decir que poco más o menos son las reflexiones y aprendizajes que tendrá la protagonista del libro del mismo nombre, Carolina, entre los 13 y los 15 años y que ella misma explica muy bien en un trabajo de instituto.

Una maestra, la señora Haschlerka, a quien está dedicada la novela y, por tanto, nos hace pensar en la existencia de un personaje real o de un modelo de personaje, les pide a sus alumnos que escriban una breve biografía. Pero Carolina está viviendo unos tiempos muy intensos, cargados de emociones y sentimientos que la llevarán a escribir una larga biografía. En ella repasa las relaciones con las personas de su entorno, con su abuela, con sus padres, con sus compañeros de escuela, con su mejor amiga, a quien llama cariñosamente Caramelo y con Lev, el chico del que está enamorada.

El sueño de nuestra protagonista es ser bailarina, pero acabará dedicándose al teatro. Desde las primeras clases de ballet hasta las primeras de interpretación pasarán varios años en los que Carolina vivirá una adolescencia complicada. Todo empieza cuando se ve obligada a romper con su entorno porque sus padres se trasladan a una pequeña ciudad. Para cualquier persona es duro, pero para un adolescente aún lo es más, dejar atrás relaciones y amistades, la escuela y los lugares amados para empezar de nuevo. Para Carolina significa dejar una ciudad cosmopolita y plena de actividad cultural para aterrizar en una población con escasos recursos rodeada de montañas. Pero será allí donde conocerá a su mejor amiga y donde se enamorará de Lev, una relación que los padres de ella no aceptarán.

En su intento de alejarla de Lev, los padres enviarán a Carolina a pasar largas temporadas con su abuela, una mujer cultísima que le trasmite su pasión por la danza y su amor per el arte. Al mismo tiempo que combina perfectamente el papel vigilante y la complicidad con su nieta. Mientras que por otro lado, en su nueva ciudad, su amiga Caramelo le hace de confidente al tiempo que se inicia en la interpetación con un grupo de teatro. La interpetación se convertirá en su refugio y le servirá de gran ayuda para superar las dificultades de su joven experiencia vital.


La acción transcurre entre Praga, donde vive su abuela, y Ranow, la pequeña ciudad a donde se traslada la família (por las descripciones de la autora identifico Ranow como Bánov, población cercana a Brod donde está el instituto de secundaria). Caminamos así per las calles y los puentes de una de las ciudades más bellas de Europa. En la portada del libro podemos ver a Carolina en el puente de Carlos IV sobre el río Moldava (que la traductora confunde con el Danubio). Con la abuela de Carolina y con el padre de ella viviremos los últimos años de la dictadura y las consecuencias crueles contra cualquiera que criticara no ya al régimen, sinó cuestiones puramente técnicas a un dirigente del partido comunista. Pero sobretodo asistiremos a la normalización de la vida democrática de la República Checa.

La amistad, las diversas caras del amor, el deseo, la insatisfacción, la frustración, el éxito de las pequeñas cosas, la tenacidad para alcanzar nuevos retos, las dudas, los errores y los aciertos en las decisiones, la rigurosidad y la flexibilidad en la relación paternofialial, la aventura, el riesgo, la experimentación o la ternura entre otros son temas que la autora trata con un lenguaje exquisito y cercano. Lástima que a veces lo estropee una traducción demasiado literal. No obstante, el texto tiene tanta fuerza que el lector no puede abandonarlo fácilmente, y cuando finalmente cierra el libro y mira la cubierta puede ver y sentir a la muchacha que mira hacia lo lejos apoyada en una baranda del puente de Carlos, y puede oir las aguas del río, y ver en la mirada de Carolina a todos los personajes de su historia, verlos con los ojos de ella. La autora ha creado unos personajes tan humanos que parece que se levanten del libro y se vistan con sus ropas y nos hablen y caminen con nosotros.

Un libro, por tanto, altamente recomendable, no solo para adolescentes, también para lectores adultos.




Iva Procházková nació en la República Checa (entonces Checoeslovaquia) en 1953, y residió en alemania entre 1986 y 1995, donde se refugió al no poder publicar sus libros. Sus libros para niños y jóvene han sido traducidos a numerosos idiomas, habiendo sido muy bien acogidos por la crítica y los lectores, recibiendo, entre otros, el Premio Alemán al libro Infantil y la nominación para la Medalla Hans Christian Andersen. Actualmente vive en Praga.








Cap comentari:

Publica un comentari